miércoles, 23 de noviembre de 2011



¿Informar o Comunicar?


La radio podría ser considerada como el medio de comunicación por excelencia ya que tiene un gran alcance tanto geográfico como social. Geográficamente, la radio llega a poblaciones a las que el televisor y otros medios de comunicación les resultaría casi imposible llegar puesto que en la mayoría de estos poblados no existe energía eléctrica y los medios básicos de subsistencia son escasos. En el ámbito social cabe recalcar que la comunicación en radio es mucho más personalizada puesto  que el locutor tiene una conversación con el oyente a diferencia de la prensa o la televisión que se caracterizan por ser mucho más generalizada su conversación.

Siendo así, la radio es mucho más atractiva como medio de comunicación que otros medios puesto que tiene un mayor cobertura y a su vez tiene menor restricción demográfica, pero, al tener esta gran amplitud para manifestar los mensajes, ¿estamos comunicando o solamente informando en radio?

Con respecto a la comunicación en radio, se la ha definido como un medio que entretiene, educa e informa. Pero la radio es mucho más que eso. La radio persuade al oyente. Al utilizar un lenguaje cálido y atrayente, el oyente escucha con mayor atención las palabras del locutor, a diferencia de la televisión en la que existen varios factores que distraen al receptor y no le permiten prestar atención al mensaje en cuestión. En la radio se involucra al individuo dentro del proceso comunicativo ya que el discurso en radio funciona como diálogo y por ende existe una mayor compresión del mensaje.

La radio presenta una mayor interacción con el receptor lo cual mejora la comunicación. Uno de los mayores ejemplos de  esto son los mensajes y llamadas a las emisoras. Esto demuestra como se completa el ciclo comunicativo, es decir con la respuesta del individuo. Esto nos permite afirmar que la radio comunica.

Pero muchas veces esta comunicación esta afectada por el mismo emisor. No podemos dejar de lado la tendencia del emisor ni los sentimientos dentro de la estructuración del mensaje por lo que resulta en una alteración de este. Por ejemplo, muchos locutores actúan como jueces de una situación determinada creando problemática mientras deberían de actuar como mediadores que en vez de crear problemática, la evidencian y brindan un mensaje de cambio. En esta caso podemos ver claramente como la radio deja de lado el proceso comunicativo y solamente informa, es decir, solamente presenta el punto de vista y no existe diálogo.

De igual manera, las radios comunican para vivir y  no viven para comunicar, es decir, es mucho más importante satisfacer las necesidades como estación y no aportar  a la ciudadanía  un servicio de calidad. O no existe una ética profesional es decir, con la radio ciudadana en la que cualquiera puede manifestar sus ideas, se deja de lado la correcta estructuración del mensaje y este se vuelve imparcial, a diferencia de una noticia escrita por un profesional de radio como un reportero.
 
Siendo así y teniendo en cuenta que existen fallas en el proceso comunicativo, debemos comenzar a hacer conciencia como emisores. La radio debe identificarse con las necesidades de la población y apelar a ellas. Para lograrlo, debemos realizar un mayor trabajo de campo para que no se deje de lado ningún aspecto importante como lo es la sociedad. Las radio debe existir con el propósito de comunicar y, teniendo tanto alcance, debe manifestar una mayor responsabilidad ciudadana realizando proyectos con enfoques positivos para la ciudadanía. Como dijimos anteriormente, debemos vivir para comunicar, no comunicar para vivir. 

domingo, 20 de noviembre de 2011


Cuento de Ficción
Autor: Pamela García

Círculo

El mundo es un redondo, no sabemos dónde empieza y donde termina

                Era un día como todos los días… si es que todos los días fueran el mismo cada día. Si… era un día como todos los días. Diez de la mañana y  los cuatro teníamos que estar despiertos para dar inicio a nuevo día de trabajo en el hotel. Marcar el tiempo en la tarjeta de pago, recoger las toallas y sabanas para los cuartos, coger 3 fundas de basura para recoger los desperdicios, separar los contenedores para poner todos lo de reciclaje, lo usual.

                Aquel día, el viento sacudía todo a nuestro alrededor. Los pinos en el jardín parecían sorbetes frente a un vendaval. Andrés afirmaba que eran un huracán acercándose. Pero cómo podía ser posible tal situación, ¡En especial en medio de las montañas! Yo lo golpee por aquel comentario ya que no tenía ningún fundamento. Siempre he sido una persona de hechos y datos, jamás me he dejado sorprender por cosas que la ciencia no ha podido llegar a comprender. Yo la verdad por mi parte me preocupaba más por el hecho de que en unos minutos teníamos que salir a arreglar las tiendas de campaña. Esas tiendas, de tienda, no tienen nada. Parecen habitaciones que, en vez de paredes, tienen cubiertas, incluso tienen baño privado. Y luego los clientes dicen que han pasado la noche en un campamento ¡Ah sí! Era un día como todos los días. Después de terminar con este trabajo, nos dirigíamos a las habitaciones del hotel. No era un hotel muy lujoso, era casi prehistórico, pero si tenía 18  habitaciones fantásticas, y claro, difíciles de arreglar, sobre todo si todos los artículos de limpieza tienes que llevarlos a mano  o subirlos a pie desde el subsuelo. Baño tras baño, piso tras piso limpiábamos. Al final del día  estábamos tan cansados que ni siquiera queríamos limpiarnos las manos. Ya al final de la jornada almorzábamos, y finalmente descansábamos. Normalmente solíamos ir a una pequeña taberna comprar unos tragos, pero ese día a diferencia de todos los días,  nos quedamos en el apartamento jugando damos chinas. El frio era muy intenso como para salir, gracias a Dios, el calor de la cocina subía a nuestros cuartos y  nos mantenía abrigados.

                Y a si terminaba nuestro día. Al día siguiente…

Diez de la mañana y  los cuatro tenemos que estar despiertos para dar inicio a nuevo día de trabajo en el hotel. Marcar el tiempo en la tarjeta de pago, recoger las toallas y sabanas para los cuartos, coger 2 funda de basura para recoger los desperdicios, separar los contenedores para poner todos lo de reciclaje, lo usual.

El viento sacude todo a nuestro alrededor. Los pinos en el jardín parecen sorbetes frente a un vendaval. Andrés afirma que eran un huracán acercándose. Pero cómo podía ser posible tal situación, ¡En especial en medio de las montañas! Yo lo golpeo por aquel comentario ya que no tiene ningún fundamento. Siempre seré una persona de hechos y datos, jamás me he dejado sorprender por cosas que la ciencia no ha podido llegar a comprender. Yo la verdad por mi parte me preocupo más por el hecho de que en unos minutos tenemos que salir a arreglar las tiendas de campaña. Esas tiendas, de tienda, no tienen nada. Son habitaciones que, en vez de paredes, tienen cubiertas, incluso tienen baño privado. Y luego los clientes dicen que han pasado la noche en un campamento ¡Ah sí! Es un día como todos los días. Después de terminar con este trabajo, nos dirigimos a las habitaciones del hotel. No es un hotel muy lujoso es casi prehistórico, pero si tiene 28  habitaciones fantásticas, y claro, difíciles de arreglar, sobre todo si todos los artículos de limpieza tienes que llevarlos a mano  o subirlos a pie desde el subsuelo. Baño tras baño, piso tras piso limpiamos. Al final del día  estamos tan cansados que ni siquiera queremos limpiarnos las manos. Ya al final de la jornada almorzamos, y finalmente descansamos. Normalmente solíamos ir a una pequeña taberna comprar unos tragos, pero ese día a diferencia todos los días,  nos quedamos en el apartamento jugando damos china. El frio es muy intenso como para salir, gracias a Dios, el calor que subía de la cocina a nuestros cuartos  nos mantiene abrigados.

                Y así termina nuestro día. Al día siguiente…

Diez de la mañana y  los cuatro tendremos que estar despiertos para dar inicio a nuevo día de trabajo en el hotel. Marcar el tiempo en la tarjeta de pago, recoger las toallas y sabanas para los cuartos, coger 1 fundas de basura para recoger los desperdicios, separar los contenedores para poner todos lo de reciclaje, lo usual.

                Aquel día, el viento sacudirá todo a nuestro alrededor. Los pinos en el jardín parecerán sorbetes 
frente a un vendaval. Andrés afirmará que es un huracán acercándose. Pero cómo podrá ser posible tal situación, ¡En especial en medio de las montañas! Yo lo golpearé por aquel comentario ya que no tendrá ningún fundamento. Siempre seré una persona de hechos y datos, jamás me dejaré sorprender por cosas que la ciencia no ha podido llegar a comprender. Yo la verdad por mi parte me preocuparé más por el hecho de que en unos minutos tendremos que salir a arreglar las tiendas de campaña. Esas tiendas, de tienda, no tienen nada. Parecen habitaciones que, en vez de paredes, tienen cubiertas, incluso tienen baño privado. Y luego los clientes dirán que han pasado la noche en un campamento ¡Ah sí! Un día como todos los días. Después de terminar con este trabajo, nos dirigiremos a las habitaciones del hotel. No será un hotel muy lujoso, será casi prehistórico, pero si tiene 38  habitaciones fantásticas, y claro, difíciles de arreglar, sobre todo si todos los artículos de limpieza tendremos que llevarlos a mano  o subirlos a pie desde el subsuelo. Baño tras baño, piso tras piso limpiaremos. Al final del día  estaremos tan cansados que ni siquiera querremos limpiarnos las manos. Ya al final de la jornada nos dirigiremos a almorzar, y finalmente descansaremos. Normalmente solíamos ir a una pequeña taberna comprar unos tragos, pero ese día a diferencia todos los días,  nos quedaríamos en el apartamento jugando damos chinas. El frio era muy intenso como para salir, gracias a Dios, el calor que subiría de la cocina a nuestros cuartos   nos mantendrá abrigados.

                Era un día como todos y todos serán como este. Que nos depara el pasado o el futuro, nada, ya que cuando vendes tu alma a la rutina, el agujero de gusano y la paradoja se encuentran.  

Eternamente siempre