sábado, 21 de abril de 2012

Editorial
Los toros: ¿Arte o Muerte?

La tradición española de la fiesta taurina se ha convertido en un elemento importantísimo de las fiestas de fundación de Quito. Como sabemos, tanto expertos como noveleros observan esta fiesta con gran acogida. De igual manera, existen aquellos consideran esta fiesta como un acto de violencia avalada por la sociedad que vuelve salvajes y sedientos de sangre a sus espectadores. Pero, ¿cuál es la realidad que se esconde detrás de las fiestas?

Desde la consulta popular realizada por el Presidente de la República, Rafael Correa, en el 2010,  hemos percibido un rechazo de la sociedad por estos actos de brutalidad. Lamentablemente, incluso después del nuevo decreto presidencial, se sigue realizando la feria taurina de Jesús del Gran Poder. Manifestaciones en contra de las medidas tomadas por el Municipio de Quito con respecto a los toros se han generado en nuestra ciudad y en las redes sociales como Facebook y Twitter. No solamente es la tortura contra los animales la que es criticada en la fiesta taurina sino también el hecho que es una fiesta española y que al festejarla estamos olvidando contra nuestra cultura mestiza y nuestras tradiciones indígenas. ¿Por qué no se celebra el Inti- Raimi?, me pregunto. Hemos adoptado una cultura ajena a la nuestra y la hemos comercializado para así obtener beneficios económicos dejando de lado el hecho de que somos independientes a España y que deberíamos considerarnos orgullosos de eso.  

A pesar de la negativa que genera la reintegración de la tauromaquia  en nuestra ciudad y en otros lugares del mundo, existen personas que disfrutan al máximo de estos eventos. La Plaza de Toros Quito, tiene capacidad para albergar 15000 personas. La arena siempre está llena durante la jornada taurina y muchos incluso compran abonos con meses de anticipación. Entonces también debemos recalcar que existe gran aceptación social de esta celebración. No podemos negar que durante años las fiestas de toros son símbolos de las Fiestas de Quito. Como dicen algunos: “no hay fiesta sin trago, ni toros”  

La verdad es que para gustos y preferencias no existen soluciones. Todos tenemos una visión del mundo diferenciada y eso es lo que nos hace únicos. Sea que nos guste o no,  la tauromaquia seguirá formando parte de nuestras fiestas al menos por un tiempo, sea este corto o largo. No podemos analizar a profundidad esta conducta social en un simple editorial, pero podemos dejar a su consideración este tema para que cada uno realice sus propios juicios y decida sus preferencias.