Nelson Maldonado, el alma de Quito como es mejor conocido, ha demostrado el valor de los músicos ecuatorianos a nivel nacional e internacional. Sus obras y grandes adaptaciones de músicos de antaño demuestran la versatilidad artística de este intérprete y el valor histórico que ha aportado. A pesar de haberse graduado como médico su más grande pasión siempre fue la música y nunca lo dejó del todo, sea organizando conciertos con la cámara de comercio de Quito o reclutando jóvenes para integrar el Coro de Navidad.
En esta entrevista buscaremos adentrarnos en este personaje memorable que se ha convertido en un ícono de la música ecuatoriana.
¿Cómo se inició en la música?
Desde pequeño me encantaba la música, solía escuchar los discos de mis padres y la verdad me sentía más identificado con esas melodías que con la música de mis contemporáneos, desde ese punto me empezó a gustar la música. A los ocho años inicié clases de piano en el conservatorio y la verdad es que en ese lugar descubrí mi amor por el arte musical.
Lamentablemente cuando salí del colegio tuve que dedicarme por completo a la universidad ya que estaba estudiando una carrera muy compleja, Medicina, y no me daba el tiempo para practicar en el piano. Pero a pesar de eso en las noches era la única manera de relajarme, recuerdo que solía sacar las notas que salían en la radio a oído, la verdad es que me resulta más fácil que leyendo partituras.
¿Cuál ha sido su más grande ídolo musical?
Julio Jaramillo. Me fascinan sus letras, acordes, tonos, fue un intérprete excepcional y es por eso que su música ha trascendido hasta nuestros días. Hace algunos años incluso hice una recopilación de sus más grandes éxitos y tuvo mucha acogida porque hasta nuestros días la gente siente afinidad hacia su música. La escuchan como un símbolo de nuestro Ecuador
¿Por qué decidió ser comunicador?
El ser comunicador es una pasión y soy una persona muy apasionada (se ríe) La verdad es que me encanta ser comunicador porque siento que es una forma de acercarnos a la comunidad. Mi programa “En su Punto” es una vía para interactuar con los radioyentes y eso es lo que busco como comunicador.
¿Nos podría contar como inició la idea de su programa En su Punto transmitido en radio Eres 93.3 FM?
La verdad es que siempre quise un espacio en el cual pudiera comunicarme con las personas de una manera interactiva. El enfoque que le dimos al programa fue un programa alegre, inteligente, cultural y musical un programa que describa a los ecuatorianos. Porque eso es lo que somos.
¿Es similar su pasión por la música que por la comunicación?
La verdad es que sí. A pesar de que son dos mundos totalmente distintos, son dos profesiones que requieren amor por lo que se hace. Me encanta trabajar en radio es divertido y me ha ayudado a conocer los diferentes puntos de vista en nuestro país. Uno no puede ser comunicador sino ama su profesión, de igual manera para la música. Uno debe tocar con el corazón y ser comunicador con el corazón.
¿Alguna persona en su familia comparte su gusto por la música?
Mi hija María Lorena es mi tesoro musical. A ella le encantaba desde chiquita escucharme tocar el piano y desde ese entonces decidió aprender música. Ahora ella me acompaña a muchos espectáculos musicales y me ha demostrado su gran talento. La verdad es que soy muy feliz de que haya seguido música. Estoy muy orgulloso de mis hijos por supuesto, pero me gusta saber que por lo menos con mi hija tenemos un aspecto en común que nos une.
¿Algún proyecto en particular en el que se encuentre trabajando actualmente?
En Marzo tuvimos un recital en el auditorio Las Cámaras donde hicimos una presentación de los músicos más representativos de la música Latinoamericana. Por el momento no tengo ningún proyecto en especial, pero estábamos organizando un repertorio muy bonito por el día de la madre.
¿Cuáles son sus más grandes aspiraciones futuras?
Que mis hijos sean profesionales y que esto les permita encontrar felicidad en sus vidas. Lo más importante para mí son mis hijos. Lo demás vendrá por añadidura.
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