martes, 22 de mayo de 2012


      Abriendo Fronteras

En el gobierno del presidente Rafael Correa se declaró la apertura total de las fronteras ecuatorianas con el motivo de garantizar el buen trato  a los extranjeros y mejorar las relaciones diplomáticas con las naciones. Es importante recalcar que en este mundo globalizado es indispensable abrir nuestras fronteras comerciales para así garantizar una economía incluyente y global. Pero, si nos ponemos a reflexionar sobre los riesgos y pocas restricciones para el ingreso a nuestro país debemos pensar ¿estamos haciendo lo correcto al abrir nuestras fronteras?

Desde que se puso en vigencia esta nueva ley migratoria hemos visto un crecimiento desmesurado de la población extranjera en nuestro país. Colombianos, cubanos, chinos, africanos, haitianos, peruanos, entre tantos otros han ingresado al Ecuador en gran cantidad. Algunos con intensión de trabajar en nuestra nación o realizar actividades comerciales, pero otros simplemente se han convertido en un riesgo para la seguridad interna. 

El sicariato, secuestro exprés o el paseo millonario son modalidades delictivas que hace 30 años no teníamos en nuestro país y que han afectado tanto económica como sicológicamente a  sus víctimas. Estos tipos de delincuencia fueron traídos por el narcotráfico y trata de blancas que ha cruzado nuestras fronteras desde Colombia. Lamentablemente la imagen del pueblo colombiano se ha visto afectada por estos sucesos y se ha generado xenofobia hacia ellos. Pero el problema más grave es que tanto refugiados de guerra como ciudadanos colombianos no requieren de ningún permiso para ingresar a nuestro país, ni siquiera un record policial por lo que no sabemos qué clase de gente ingresa  al Ecuador ni que intensiones tiene al venir a vivir en las ciudades. 

Otro problema que vale la pena analizar es la pérdida de puestos de trabajo por parte de los extranjeros. Primero, es cierto que lamentablemente el ecuatoriano es considerado un vago a lo que se refiera al trabajo puesto que no se esfuerza solo se digna a trabajar. Por el otro lado, los cubanos, colombianos, es decir extranjeros, deben sobrevivir por lo que aceptan cualquier tipo de trabajo digno para así poder subsistir. Segundo, en el ámbito empresarial se considera que un técnico extranjero es más capacitado para realizar un trabajo que aquel ecuatoriano. Esta mentalidad debe cambiar puesto que nuestros profesionales, al encontrar estas trabas laborales, deciden emigrar al extranjero para obtener un trabajo en el cual puedan ejercer su profesión. Tercero y último punto, el ecuatoriano trabaja mejor en el extranjero que en su propia tierra. ¿Cómo es posible que en un país donde tiene mayores beneficios laborales no realice su trabajo y que en país extranjero se esfuerce? Esto tiene que ver con nuestro diario vivir. Un japonés desde que es pequeño se lo educa para realizar su trabajo eficazmente siempre dando su mejor esfuerzo. Es por esta razón que en la nación Nipona se ha generado una forma de vida eficiente y que se exige excelencia. En el Ecuador un joven vive con sus padres hasta el día que se casa. Esta mentalidad retrograda es la que no permite que las nuevas generaciones se esfuercen por sí mismas y logren obtener éxitos propios, no aprendemos el valor del dinero ni el valor del trabajo. 

Antes de buscar una solución al problema migratorio debemos mejorar nuestro sentido de pertenencia. No debemos ser ecuatorianos solamente cuando juega la selección sino a todo momento. Amar nuestro país diverso y con grandes capacidades para generar industria para que así nuestros empresarios se esfuercen por salir adelante y a su vez las personas extrajeras busquen hacer inversión aquí. Si tantos extranjeros vienen al Ecuador debe ser porque miran en nuestro país algo que ni nosotros mismos observamos. Un país de posibilidades. Sí, es cierto nuestras leyes migratorias deben ser más estrictas para evitar que maleantes entre a nuestro país. Pero en realidad el cambio está en nosotros. Debemos cambiar esta mentalidad retrograda y ser mejores ecuatorianos mirar hacia el futuro y tener fe en el cambio. 

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